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jueves, 20 de enero de 2011

¿A QUIEN SALVO?






Gracias Senor por este tiempo contigo. Te agradezco el don de tu bautismo. Ayudame a conocer los medios que me permitan corresponder a tu misericordia y llegue amarte como Tu me amas.
No. 168 NUEVAS HISTORIAS ANO 2011
No. 204 ¿A QUIEN SALVO?
Enero 20

Era la reunion del domingo por la noche de un grupo apostolico en una iglesia de la comunidad. Despues que cantaron los himnos, el sacerdote de la iglesia se dirigio al grupo y presento a un orador invitado; se trataba de uno de sus amigos de la infancia, ya entrado en anos.

Mientras todos lo seguian con la mirada, el anciano ocupo el pulpito y comenzo a contar esta historia:

Un hombre junto con su hijo y un amigo de su hijo estaban navegando en un velero a lo largo de la costa del Pacifico, cuando una tormenta les impidio volver a tierra firme. Las olas se encresparon a tal grado que el padre, a pesar de ser un marinero de experiencia, no pudo mantener a flote la embarcacion, y las aguas del oceano arrastraron a los tres". Al decir esto, el anciano se detuvo un momento y miro a dos adolescentes que por primera vez desde que comenzo la platica estaban mostrando interes; y siguio narrando:

El padre logro agarrar una soga, pero luego tuvo que tomar la decision mas terrible de su vida: escoger a cual de los dos muchachos tirarle el otro extremo de la soga. Tuvo solo escasos segundos para decidirse. El padre sabia que su hijo era un buen cristiano, y tambien sabia que el amigo de su hijo no lo era. La agonia de la decision era mucho mayor que los embates de las olas".

Miro en direccion a su hijo y le grito: TE QUIERO, HIJO MIO y le tiro la soga al amigo de su hijo. En el tiempo que le tomo al amigo halar hasta el velero volcado en campana, su hijo desaparecio bajo los fuertes oleajes en la oscuridad de la noche. Jamas lograron encontrar su cuerpo.

Los dos adolescentes estaban escuchando con suma atencion, atentos a las proximas palabras que pronunciara el orador invitado.

El padre -continuo el anciano- sabia que su hijo pasaria la eternidad con Cristo, y no podia soportar el hecho de que el amigo de su hijo no estuviera preparado para encontrarse con Dios. Por eso sacrifico a su hijo.

Cuan grande es el amor de Dios que lo impulso a hacer lo mismo por nosotros.

Dicho esto, el anciano volvio a sentarse, y hubo un tenso silencio. Pocos minutos despues de concluida la reunion, los dos adolescentes se encontraron con el anciano. Uno de ellos le dijo cortesmente: Esa fue una historia muy bonita, pero a mi me cuesta trabajo creer que ese padre haya sacrificado la vida de su hijo con la ilusion de que el otro muchacho algun dia decidiera seguir a Cristo. Tienes toda la razon, le contesto el anciano mientras miraba su Biblia gastada por el uso. Y mientras sonreia, miro fijamente a los dos jovenes y les dijo: Pero esa historia me ayuda a comprender lo dificil que debio haber sido para Dios entregar a su Hijo por mi. A mi tambien me costaria trabajo creerlo si no fuera porque el amigo de ese hijo era yo."

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